Aún a pesar de que tengo que acabar con cosas importantes para el trabajo este martes, el fin de semana me fui de excursión. Lo típico: asociación de estudiantes que enseña a los Erasmus los parabienes de la cultura del país que toque, Francia en este caso. A mi modo de entender, esta vez acertaron.
Viajamos en coche, como los grandes viajes por carretera. Visitamos Lyon el sábado por la mañana y luego seguimos para Beaujolais. Al que no le suene, resulta que es una comarca famosa por sus vinos. Estuvimos en una bodega y una degustación en plena campiña francesa. Fiesta por la noche y ya al día siguiente, o mejor a la tarde siguiente, participamos en la fiesta del vino. Un pequeño pueblo que se cierra al tráfico y donde se exponen para degustar distintos tipos de vino. Compras una copa en la entrada del pueblo y tienes todo el día para catar. No sé yo si acabé peor que si hubiera ido de romería. De todas formas, las comparaciones son odiosas.
Nada más por ahora, voy a trabajar un rato.
A bientôt!